"La ciencia del Yoga no ofrece ninguna nueva religión, ofrece una metodología. A través de ella puedes entenderte mejor en todos tus niveles, incluyendo tu bienestar físico, tus acciones, tu proceso mental, emociones y deseos. Además comprenderás cómo te relacionas con el mundo. Esta ciencia crea un puente entre las condiciones internas y externas de la vida. El yoga es una forma de mejorarte a ti mismo, de entender tus estados internos". - Swami Rama

martes, 11 de diciembre de 2018

EL USO DEL CONTROL VOLUNTARIO DE LA RESPIRACIÒN EN LAS ASANAS por Srivatsa Ramaswami

La primera instrucción que recibí de mi gurú en la práctica de asanas fue “inhala”. Sri Krishnamacharya había empezado a venir por las mañanas a nuestra casa para enseñar a mi hermano. Al cabo de unos días, entré en la habitación para unirme a mi hermano y mi padre. Todos estábamos de pie en Tadasana Samasthiti, y Sri Krishnamacharya tenía la cabeza hacia abajo, posición por defecto que se daba en la primera instrucción. “inhala despacio con un sonido sibilante y una sensación de rozamiento en la garganta y eleva los brazos”, dijo (en Tamil y un poco en inglés) y elevó sus brazos inhalando lentamente. La inhalación comenzó cuando comenzó el movimiento de los brazos y continuó durante todo el movimiento hasta que llegó arriba y lo completó. , entrelazó los dedos, giró las palmas de las manos hacia arriba y le dio un buen estiramiento a todo el cuerpo. Nosotros seguimos la indicación. Después de permanecer un momento, indicó “exhala”. Dijo “exhala y baja los brazos lentamente”. Empezó la exhalación con el sonido sibilante y sincronizan el movimiento hacia abajo de los brazos con la respiración. Siguiendo fielmente la respiración añadió un par de movimientos más y con eso completó las instrucciones básicas sobre la respiración en los vinyasas. Me enseñó de esa manera durante el tiempo que estudié con él, tres décadas, y por lo que yo sé, no enseñó a nadie de otra manera.

Estaba intimidado por la suavidad, el fluir y la amplitud de su respiración. Su pecho se hinchaba como un globo, una expansión cómo nunca había visto. Recogía la cara hacia el esternón, pareciendo que se hacía más pequeña en contraste con la expansión de su torso. De la misma manera, durante su exhalación completa, los músculos abdominales se introducían en la cavidad abdominal y el diafragma en la cavidad torácica. Fue la primera vez que vi a un yogui haciendo movimientos completamente coordinados con la respiración, sin ninguna restricción y tan completa. Me recordó un capítulo que leía cuando era joven. Mi madre me había dado un pequeño ejemplar en Tamil del Balaramayana (Ramayana para niños). En él se hacía referencia al episodio en el cual Anjaneya se preparaba para saltar sobre el océano Índico para alcanzar la costa de Lanka en búsqueda de Sita, la mujer de Rama. Para conseguir ese salto inmenso en beneficio del Señor Rama, subió a una colina y respiró profundamente, expandiendo su pecho como un océano y controlando la respiración en el pecho. Solía imaginarme a Anjaneya en lo alto de la colina con un torso peludo hinchado como un globo, y esa imagen volvía a mi mente viendo a ese extraordinario yogui. 


 cakrasana
Siempre que hago mención a la respiración en los asanas y los vinyasas, tengo la sensación de que la gente, generalmente, no pone mucha atención al aspecto de la respiración. Hay algunos que, irónicamente dicen, “siempre respiramos cuando hacemos asanas, ¿no lo hacemos todos?”. Hay otros que dicen que respiran lento y sin precipitación. Algunos practican posturas respirando con dificultad o al punto de jadear y algunos practicantes de mucho tiempo parecen desarrollar un “segundo aliento”. Evidentemente un gran número de personas que practican asanas de forma vigorosa dejan la respiración que siga su propio curso. Hace unos años estaba dando un taller de fin de semana sobre vinyasa krama. Daba a los participantes pausas intermitentes para descansar, ya que veía que muchos no eran capaces de controlar la respiración o que no ponían atención a la respiración, tal vez porque no estaban acostumbrados. Pero uno de ellos, sudando y respirando con gran dificultada, se opuso a tomar los frecuentes descansos, diciendo que ya había calentado y no quería dejar que su cuerpo se enfriara. Así que se quedó de pie haciendo surayanamaskaras, mientras los demás descansaban en savasana para permitir que la respiración se normalizara. Pero lo que quiero indicar es que la respiración en la práctica de asana que aprendí de mi gurú implicaba un control total de la respiración durante toda la práctica. La respiración siempre seguía al movimiento, había una sincronización perfecta entre la respiración y el movimiento. Respirar bajo el control involuntario o autónomo del sistema nervioso simpático y parasimpático es conocido como “swabhavika prayatna” o respiración natural. En éste, el cuerpo, o más concretamente el vritti normal de chitta (samaanya o saamaanyakarana vritti) ajusta la respiración dependiendo de las necesidades del cuerpo. Según los comentarios sobre el Taittiriya Upanishad que explican el Pranamaya kosa, se dice que las fuerza más importantes, prana y apana, se cree que están relacionadas con puraka y rechaka y están controladas por udana. Pero en vinyasa krama como Sri Krishnamacharya lo enseñó, la respiración es puesta bajo control voluntario y manteniendo este control durante toda la práctica de asana. Se puede decir que los yoguis mantienen un buen control sobre udana. De manera que durante media o una hora de práctica de asana y después durante la práctica de pranayama la respiración se mantiene completamente bajo el control del yogabhyasi. El yogui dice que cuanto más se tiene a la respiración bajo control, más se puede tener a chita bajo control voluntario. Los yoguis toman este camino, para lentamente controlar la mente y el corazón. Cuando a través de conseguir el control sobre una función básica (en este caso la respiración), se tiene control sobre el centro cortical superior, y es posible tener el control de las demás funciones básicas como por ejemplo el corazón. Por lo tanto, un yogui que usa la respiración voluntaria bajo control en la práctica de asanas y la continúa con una buena práctica de pranayama, tiene una preparación mucho mejor para la meditación que alguien que practica asanas con la respiración involuntaria y sin hacer pranayama.

El uso de la respiración en las asanas junto con la variación de los vinyasas tiene otras ventajas importantes. En vinyasa krama se puede hacer de 5 a 6 movimientos por minuto, y en 30 minutos se pueden hacer unos 150 movimientos. Haciendo cada vinyasa un par de veces, se pueden hacer unos 75 vinyasas, muchos menos si se tiene que tomar descansos para recuperar la respiración. Hay muchos practicantes experimentados que pueden practicar vinyasa durante media hora sin la necesidad de descansar en savasana debido al acortamiento de la respiración, que provoque la incapacidad de mantener un ritmo de respiración lento aceptable, de unos 5 segundos al menos por inhalación y exhalación. Eligiendo cuidadosamente vinyasas apropiados para la práctica personal, será posible alcanzar cada “rincón y grieta” del cuerpo. El movimiento lento, y el estiramiento/contracción ayuda a exprimir la sangre usada hacia el sistema venoso ayudado por el efecto del bombeo muscular de los diferentes músculos y tejidos. Simultáneamente la respiración profunda ayuda a acentuar el efecto de bombeo respiratorio y que el corazón succione más sangre venosa. Por eso, practicando asanas, vinyasas y la sincronía de la respiración ayudan a mejorar considerablemente la rakta sanchara, reduciendo el esfuerzo del corazón y su trabajo suplementario.

Sri Krishnamacharya solía usar la respiración con sensatez, alternando el kriya entre brahman y langhana kriyas, e intercalándolos con kumbhakas después de rechaka (exhalación) o puraka (inhalación) ocasionalmente. Normalmente las flexiones hacia delante, las torsiones, las flexiones laterales, redondear la espalda, arrodillarse, etc., se hacían exhalando o con langhana kriya que facilitan la contracción del abdomen y a realizar estos movimientos más fácilmente. Los arcos, los movimientos expansivos como elevar/estirar los brazos o las extremidades inferiores, elevar la cabeza y mirar hacia arriba se realizaba con la inhalación lenta y sincronizada o brahmana kriya. Brahmana kriya en los arcos y extensiones ayuda a incrementar un poco el espacio intervertebral de la zona torácica y es muy beneficioso para la médula espinal ya que contiene una gran cantidad de nervios. Pero según mi gurú hay algunas excepciones. La gente con hipertensión, con obesidad, tensión, o mayor se recomienda que realicen estos movimientos usando langhana kriya. Hace unos años, en los 80, escribí una serie de artículos en una revista india llamada “Reseña india”. En un artículo, creo que era en el de salabhasana, mencioné que el movimiento de extensión de la columna se podía realizar con la exhalación ya que yo lo prefería. Cuando mi gurú leyó el artículo, me pidió que lo cambiara a brahmana kriya, ya que era la respiración correcta para ese movimiento y lo que yo hacía era una excepción permitida. Él era muy claro sobre el uso de la respiración controlada en la práctica de asanas. También modificaba la respiración para ajustarla a las necesidades individuales cuando la gente venía por motivos terapéuticos. La respiración en los movimientos de los asanas era una herramienta muy importante que usaba mientras trataba a los pacientes.

 Buddhasana


Patanjali en sus Yoga Sutras no proclama que su trabajo sobre los Yoga Sutras fuera creación suya sino que estaba basado en la tradición según los Vedas (anusasana). Al igual que Sri T. Krishnamacharya destacó que el uso único de la respiración consciente por la que abocaba en la práctica de asana no fue innovación suya, sino que estaba basada en textos tradicionales y fuentes fidedignas como Vriddha Satapata y los Yoga Sutras. Pruebas adicionales que apoyaron este enfoque fueron el Navya Nyaya y también Vachaspati Mishra Tattva Vaicaradi, comentario de los Yoga Sutras. Ya he escrito sobre ello, pero es útil repetirlo.

En los Yoga Sutras, la frase de dos palabras, prayatna saithilya (YS II) tiene mucho significado. Prayatna es una palabra que se usa para indicar esfuerzo, pero los textos antiguos como (navya) nyaya explican que el esfuerzo puede ser de tres tipos, pravritti, nivritti y jivana prayatna. Pravritti y nivritti son actividades que se realizan para conseguir lo que se quiere conseguir o evitar, respectivamente. Patanjali usa el término chitta vritti y los agrupa en 5 tipos. Pero los cittavritti también se pueden clasificar como se ha indicado anteriormente. Pero además de los chitta vrittis mencionados anteriormente (de 5 tipos o de 2 tipos), la chitta está involucrada incesantemente en otro vritti que los samkhyas llaman samanya vritti o samaya karana vritti, que es el esfuerzo permanente de preservación. De ahí que la actividad pránica se llame samanya vritti y en nyaya la llaman jivana prayatna o esfuerzo vitalicio. Por lo que en los sutras mencionados la palabra prayatna no se refiere a pravritti o nivritti, ni tampoco a los movimientos corporales normales que se hacen en la práctica de asana, sino a samanya vritti o jivana prayatna o dicho sencillamente “respirar”. Vachaspati Misra en su comentario sobre los Yoga Sutras corrobora esta interpretación sobre prayatna como actividad pránica. Dice “samsiddhika hi prayatnah sarira dharkah”. Dice que ese samsiddhika o el esfuerzo innato o esfuerzo (del practicante de yoga) es sarira dharakah o eso que mantiene al cuerpo. ¿qué esfuerzo innato mantiene al cuerpo? Eso es la respiración. La raíz de la palabra dharaka, “dhru” es usada para referirse la función de prana en uno de los upanishad más importantes llamado Prasnopanishad. En él hay un episodio interesante. Una vez todos los órganos del cuerpo, ojos, oídos, etc., comenzaron a discutir sobre cuál de ellos era el más importante. La discusión alcanzó un crescendo cuando el innocuo e incesantemente trabajo de prana intervino para decir que él, el prana, se divide en cinco fuerzas diferentes que sostienen y mantienen el cuerpo y esto era lo principal. Se usa el término “dharayshyami (sostengo)” que tiene la misma raíz (dhru que sostener o mantener) usado por Vachaspati Mishra en el comentario de los Yoga Sutras, sarira-dharaka. Los órganos sensoriales eran incrédulos y se lo dijeron a Prana. De manera que prana para demostrar que tenía razón reunió todas sus fuerzas y comenzó a dejar el cuerpo. De repente todos los sentidos empezaron a perder sus soportes y se dieron cuenta de cómo dependían de prana fundamental. Todos se postraron a los pies de Prana le suplicaron que no abandonara el cuerpo. Por lo que según mi gurú el término prayatna mencionado en el sutra no se refiere al esfuerzo físico asociado a los movimientos de los miembros cuando se hacen asanas sino a la respiración misma.

Habiendo explicado que prayatna en este contexto se refiere a Jivana prayatna o al de sariradharaka o prana/respiración, Vachaspati Mishra continúa explicando otro elemento importante de la enseñanza de Patanjali, a saber, saithilya, que significa suavizar. La instrucción aquí es que la respiración debe ser suave, y únicamente puede ser conseguido a través de controlar la respiración. Como tenemos dos centros de control respiratorio, la respiración puede ser de dos tipos. Uno está bajo el control del sistema nervioso autónomo con un mando voluntario muy limitado, en el que el SNS (sistema nervioso simpático) se encarga de la inhalación y el SNP (sistema nervioso parasimpático) de la exhalación a través de sus respectivos centros respiratorios. Pero la respiración también puede estar controlada por el córtex cerebral cuando de manera voluntaria tomamos el control del proceso respiratorio. Por lo que aquí tomamos el control de la respiración cuando hacemos lo diferentes movimientos o vinyasas. El mensaje principal es que la respiración si es involuntaria se ajustará a las necesidades metabólicas, ralentizando cuando se descansa, acelerando cuando se está bajo estrés físico como levantar pesas o haciendo Yoga como si fuera un entrenamiento. Pero en la práctica de asanas, conforme a este sutra, estaría bajo control voluntario, haciendo los movimientos con la respiración bajo control y voluntariamente.

Vachaspati Mishra lo explica de manera hermosa. Dice que la natural/involuntaria (swa-bhavika) prayatna o respiración no ayudará a conseguir la postura, sino que será un inconveniente.

“upadeshta vyaasanasya ayam asaadhakah, virodhi cha swaabhavika prayatnah”

Por lo que hay que controlarla voluntariamente y hacerla suave (saithilya) que es lo que Sri Krishnamacharya hizo. Aquí está la cita textual de Vachaspati Mishra:

“tasmaat, upadhishta niyama asanam abhyasataya svaabhaavika prayatna saithilyaatma asteyah, naanyata upadishta aasanam sidhyati iti| swaabhaavika prayatna saithilyasya aasana siddhi hetuh|” Por lo tanto cuando pretendemos intentar un asana, la respiración se debe hacer suave/controlada, de ninguna otra manera el asana que intentamos puede ser perfecta. De este modo la causa de siddhi en asana es, de hecho, hacer la respiración natural suave (controlándola).

Para reforzar este concepto, Patanjali añade que la mente debe estar concentrada en la respiración, señalando que la respiración debe ser consciente o de forma voluntario y no permitir una forma automática. Y aquí usa la palabra ananta para indicar respiración. La palabra ananta puede dividirse como la mayoría de la gente hace an+anta. El prefijo “an” significa “no” que rima con el prefijo inglés “un” que significa “no”. Anta significa fin o límite, de modo que ananta significaría infinito o sin límites, por lo que normalmente se traduce como infinito y así muchos comentaristas recomiendan concentrarse en el infinito. Sin embargo la palabra ananta, aquí se debería dividir más apropiadamente como una palabra deriva de la raíz “ana” respirar (ana, svase) como prana (para+ana, vyana vi+ana, etc.). El sufijo “ta” indicaría que lo contiene, de modo que ananta es contener o controlar la respiración. “Prayatana saithilya ananta samapatthibhyam” es el sutra que explica cómo usar la respiración en la práctica de asanas. La instrucción alta y clara es que se debe tener la respiración bajo control voluntario mientras se realizan las asanas y no permitir el control autónomo. También se conoce a Patanjali como la encarnación de nagaraja o la cobra real llamada ananta. Se dice que las cobras viven de la respiración, es por supuesto, una creencia mitológica. De modo que algunos dicen que hay que tener la imagen de anata o Patanjli en la mente mientras se practican asanas, una forma simbólica de decir “concentrarse en la respiración”.

Siempre que alguien diga que practica Hathayoga, tengo que preguntarle urgentemente si hace algún tipo de trabajo respiratorio como pranayama, porque hatha yoga es pranayama según Brahmananda, el comentarista del Hathayoga Pradipika. De modo que se ha controlado la respiración en la práctica de asanas, como se ha discutido anteriormente y también se practica pranayama, quiere decir que el yogabhyasi está controlando totalmente su respiración durante todo el tiempo que dura su práctica de hathayoga, después de todo el hathayoga es una actividad que tiene bajo control total la respiración tal como lo muestran los Yogasutras y la definición de Hathayoga de Brahmananda. Cuando algunas veces se perdía el control de la respiración, Sri Krishnamacharya pedía al alumno que se tumbara en savasana y que recuperara la respiración antes de continuar con la práctica de asanas. Algunos necesitan más pausas de descanso, otros menos y algunos apenas. Así era cómo Sri Krishnamacharya me enseñó Yogasanas durante décadas, teniendo total control de la respiración mientras practicaba asanas y aplicando el uso de la respiración cuidadosamente a diferentes personas y circunstancias y en diferentes movimientos/vinyasas.



Fuente: artículo original de S. Ramaswami, traducido al español por Oscar Montero.

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