"La ciencia del Yoga no ofrece ninguna nueva religión, ofrece una metodología. A través de ella puedes entenderte mejor en todos tus niveles, incluyendo tu bienestar físico, tus acciones, tu proceso mental, emociones y deseos. Además comprenderás cómo te relacionas con el mundo. Esta ciencia crea un puente entre las condiciones internas y externas de la vida. El yoga es una forma de mejorarte a ti mismo, de entender tus estados internos". - Swami Rama

martes, 11 de diciembre de 2018

CONTROLANDO LA MENTE por Srila Bhakti Pramode Puri Goswami Maharaja - parte 1

En el Vedanta-Sara se ha escrito que el ser interior (anthakarana) está compuesto de mente, inteligencia, ego y citta (mano budhir ahamkaras cittam karanam antaram). El intelecto (buddhi) es el aspecto del ser interno (anthakarana) que establece la certidumbre, mientras que la mente (manas) es el aspecto del ser interno cuya función es aceptar y rechazar.

La palabra citta está en el participio pasado de la raíz verbal cit, que significa “conocer” o “estar consciente”. En tal sentido, citta es ese aspecto del órgano interno por el cual uno es consciente de sí mismo o en mérito al cual se desarrolla el convencimiento. Es de tal modo un sinónimo de la mente, como lo expresa Sayana en su comentario al Rgveda (1.165.11): “Vuestro citta es como el viento deslizante”. (tava cittam vata iva dhrajimanah).

En sánscrito, hay numerosas palabras utilizadas como sinónimos para “mente” (manas), incluyendo citta, cetas, hrt, hrdaya (“corazón”), svanta (“ser interno”), anangaka (“desmembrado”) y en otros casos, anga (“miembro”).

La palabra manas se define como sigue: “La mente es eso por lo cual se perciben o reconocen las cosas (manute budhyate’neneti manah)”. Es uno de los elementos del cuerpo sutil o linga-sarira.

Este cuerpo sutil posee 17 elementos diferentes: los cinco sentidos cognoscitivos, los cinco sentidos de la acción, los cinco aires, la mente y la inteligencia.

El Vedanta-Sara brinda por su parte la siguiente definición de la mente (manas).

mano nama sankalpa-vikalpatmika’’ntakharana-vrttih
manas tu jñanedriyaih sahitam sat mano-maya-koso bhavati

“La mente es la función del ser interno relativa a la decisión (sankalpa) y la indecisión (vikalpa). Junto con los sentidos cognoscitivos (jñanendriya), conforma la envoltura mental (manomaya- kosa)”. 
                                                                                                                                  (Vedanta-sara 62.68)

A la mente se la considera uno de los sentidos de la acción y uno de los sentidos para adquirir conocimiento. Puesto que depende de los ojos y demás sentidos cognoscitivos (la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato), se la considera uno de ellos. Por otro lado, puesto que es la directora de los demás sentidos de la acción (el habla, las manos, los pies, los órganos reproductores y los órganos excretores) también puede ser incluida entre ellos.

Los sentidos del conocimiento (como ser la vista) recogen las impresiones generales de los objetos externos y la mente seguidamente aporta las peculiaridades. De tal modo, la mente es denominada sankalpãtmaka, que significa el arte de escoger o decidir (vivecana). En otras palabras, la mente está constantemente atravesando y escudriñando los datos que recibe por medio de los sentidos, aceptando o rechazando lo que reúne.

Una de las muchas transformaciones de la modalidad de la bondad (sattva-guna) es la mente. La primera transformación de la naturaleza o manifestación, es el Mahat-tattva. En el Sankhya-Karika se declara que la mente emerge del Mahat-tattva (mahad-akhyam adyam karyam tanmanah) (1.71)

 Srila B.P. Puri Goswami Maharaja

LA MENTE DE ACUERDO AL SEÑOR KAPILADEVA

En el Tercer Canto del Srimad-Bhagavatam, el Señor Kapiladeva instruye a su madre Devahuti en la filosofía teísta Sankhya. Ciertas enseñanzas suyas sobre la mente son en muchos sentidos similares a la descripción dada en el Sankhya-karika. Kapila enseña que la mente es una de las cuatro funciones del ser interno o antahkarana. Estas cuatro funciones se conocen como citta (“conciencia contaminada”), ahankãra (ego), buddhi (inteligencia) y manas (mente). Conforme al Señor Kapila, el Mahat-tattva se manifiesta luego dentro del cuerpo como el ego, seguidamente la inteligencia y finalmente como la mente.
                                                                                                                  (Srimad-Bhagavatam 3.26.14)

A los fines de purificar estos elementos, las cuatro Deidades del Caturvyuha aceptan la posición de gobernarlos. Vasudeva es en tal sentido el adhisthatr-devata o deidad regente de citta, Sankarsana del ahankara, Pradyumna del buddhi y Aniruddha de manas. A nivel material, las siguientes Deidades presiden sobre los mismos elementos sutiles: Vishnu, Rudra, Brahma y Candra. (Ver también Srimad-Bhagavatam 3.26.21, comentario de Visvanatha Cakravarti Thakura).

De acuerdo al sistema Sankhya, existen cinco grandes elementos (maha-bhuta): aire, tierra, agua, fuego y éter, que evolucionan en los cinco objetos de los sentidos: aroma, sabor, vista, tacto y sonido. Estos son seguidos por los cinco sentidos correspondientes del conocimiento, a saber, el olfato, el gusto, la visión, sentir y oír y los cinco sentidos de la acción: el habla, las manos, los pies, los órganos excretores y los órganos reproductores.

La suma de los cuatro sentidos sutiles del ser interno (ego, mente, inteligencia y conciencia) son los 24 elementos o tattvas, a los cuales se añade a veces el tiempo (kala), totalizando 25. Una clasificación más amplia suma a la entidad viviente individual, la jiva, la propia naturaleza (prakrti) y la Superalma (el purusa) como elementos añadidos, totalizando 28.

El elemento vigésimo quinto, el tiempo, indica la acción de la Persona Suprema que activa la
naturaleza material (aún no diferenciada por las acciones de las tres modalidades). La propia palabra kãla deriva de la raíz verbal kal, que significa “impeler” o “incitar”. Se explica que el tiempo es el poder de Dios. El mismo aspecto del Señor Supremo que, en mérito a Su potencia obra como la Superalma, morando en el corazón de toda criatura sensible, está plenamente presente externamente, imperando sobre los 24 elementos de la creación material, en la forma del tiempo.

Fuera de la percepción de las almas individuales con su diminuto conocimiento, las facultades del Señor Supremo en la forma del tiempo, ponen en movimiento a las tres modalidades de la naturaleza material. En ese momento, El coloca a las almas individuales en la naturaleza material. Este proceso lo explica el Señor Mismo en la Bhagavad-gita, donde declara:

mama yonir mahad brahma
tasmin garbham dadamy aham
sambhavah sarva-bhutanam
tato bhavati bharata

“Toda la naturaleza material, también conocida como Brahman, es impregnada por Mí con
los seres vivientes; así pues, Yo hago posible su existencia encarnada”.
                                                                                                                                                     (Gita 14.3)

Tras haber sido fecundada por el Señor, la energía material presenta el Mahat-tattva en una forma dorada refulgente. Este Mahat-tattva luego sobrelleva varias transformaciones causadas por los efectos de las tres modalidades de la naturaleza, a saber, la pureza (sattva), la pasión (rajas) y la oscuridad (tamas), y como resultado de estas transformaciones, sus correspondientes tipos de egos dotados de capacidad de acción, llegan a ser. La mente es un subproducto del ego en la modalidad de la bondad, los diez sentidos son subproductos del ego en la modalidad de la pasión, los cinco objetos de los sentidos y los cinco elementos burdos son los productos del ego en la modalidad de la oscuridad. El segundo de los Purusas, Sankarsana, también llamado Anantadeva, es según los eruditos la causa de la mente, los sentidos y los cinco elementos primarios. (Consultar también Srimad-Bhagavatam 3.26.23-25)

La mente es el subproducto de la acción del ego en la modalidad de la bondad, en el Mahat-tattva. La función de la mente es aceptar y rechazar. La operación de esta función resulta en el deseo. La inteligencia (buddhi) es un subproducto del ego rajasika; en su forma elemental, la inteligencia es el reconocimiento de las cosas (dravya-sphurana-vijñanam) y en tal sentido obra como un auxiliar de los sentidos (indriyanam anugrahah).

Cuando el aspecto del ego material en la modalidad de la oscuridad es puesto en movimiento por la proeza del Señor en la forma del tiempo, los cinco objetos de los sentidos (aroma, sabor, vista, tacto y sonido) llegan a ser. A partir de éstos evolucionan los cinco grandes elementos. El universo todo en sus manifestaciones microcósmicas y macrocósmicas es el resultado de interacciones de todos estos elementos. Sin embargo, si el Alma Suprema no se hallara presente dentro de todo lo creado, nada sería creado ni mantenido.

El cuerpo material se conoce como el campo y la entidad viviente que habita dentro del cuerpo es llamada el conocedor del campo. El Señor Supremo, sin embargo, es omnisciente y omnipotente, el conocedor de todos los campos en cada uno de los infinitos universos. Así pues, si no establecemos una relación con El, luego no hay posibilidad de que ocurra ninguna auto-purificación real.

LA MENTE, EL SER Y EL SER SUPREMO

No debe confundirse a la mente con el ser. El ser espiritual o alma, no debe confundirse con la mente. Si bien el alma es una chispa de energía espiritual consciente, la mente meramente refleja su conciencia. La mente depende de la presencia del alma jiva para poder funcionar; no posee una existencia independiente. Podemos hablar sobre “mi mente”, pero nunca escuchamos decir a nadie “Yo soy la mente”. El ser es el observador y la mente es lo observado. Por consiguiente, el ser debe comprenderse como categóricamente diferente de la mente.
El alma está compuesta de conciencia; la mente, de materia inconsciente. La conciencia es autoiluminadora, mientras que la materia no tiene poder para iluminar. Los lógicos dicen: “El alma se conecta con la mente, la mente con los sentidos, los sentidos con sus objetos (de los sentidos). En consecuencia, es a través de este proceso que se adquiere conocimiento”. (atma manasa yuñjate mana indriyena, indriyam visayena, tasmad adhyaksa ity-ukta-disa jñanam jayate - Nyayadarsana).

Sin la conciencia como sostén, los sentidos no pueden adquirir conocimiento de ningún objeto sensorial. Por consiguiente, solo el alma actúa como director, entrando primero en contacto con la mente, que seguidamente actúa a través de los sentidos para contactar los objetos de los sentidos.

Así pues, mediante la mente, el ser no solo acredita conocimiento sino que experimenta asimismo la felicidad y aflicción materiales. Sin la mente, el ser no sería consciente de la felicidad o aflicción sensuales. En tal sentido, el Nyaya-vrtti expresa: “La mente es el sentido capaz de aprehender la felicidad y la aflicción (sukhady-upalabdhi-sadhanam indriyam manah)”.

En contraste, en el Bhagavad-Gita (2.24) Krishna dice que el alma jiva es sempiterna, capaz de transmigrar por todas las especies, fija, inamovible y sin comienzo (nityah sarva-gatah sthanur acalo’yam sanatanah). El alma es innaciente, eternamente inmutable, libre de deterioro y libre de las seis clases de transformaciones de la materia; no es matada cuando el cuerpo es matado (Gita 2.20: ajo nityah sasvato’yam purano na hanyate hanyamane sarire).

El ser individual o alma está asimismo eternamente relacionado con el Alma Suprema, el
Paramatma. Hay gran cantidad de versos en el Bhagavad-Gita que distinguen al alma individual de su amo eterno, el Señor Supremo. El Señor Mismo expresa: “Yo soy el origen primigenio de todos los seres celestiales y grandes sabios”. (Gita 10.2 - aham adir hi devanam maharsinam ca sarvasah: “Aquel que Me conoce como innaciente, el origen de todo y el Señor Supremo de todos los seres...” (yo mam ajam anadim ca vetti loka-mahesvaram - Gita 10.3): “Yo soy la causa original de todas las cosas y todo surge de Mí” (aham sarvasya prabhavo mattah sarvam pravartate - Gita 10.8); “Solo Yo soy la causa de la generación del mundo entero así como la causa de su disolución” (aham krtsnasya jagatah prabhavam pralayas tatha - Gita 7.6); “Yo soy el padre de este universo, la madre, quien concede los frutos de todas las acciones, el antepasado y el objeto de todo el conocimiento” (pitaham asya jagato mata dhata pitamahah - Gita 9.17)

mattah parataram nanyat
kiñcid asti dhanañjaya
mayi sarvam idam protam
sutre mani-gana iva

“¡Oh Arjuna! No hay nada superior a Mí. Como gemas enhebradas en un collar, la creación toda depende de Mí”.
                                                                                                                                                        (Gita 7.7)
gatir bharta prabhuh saksi
nivasah saranam suhrt
prabhavah pralayah sthanam
nidhanam bijam avyayam

“Y ciertamente Yo soy la meta de todos, el sustentador, el controlador, el testigo, el refugio, el guardián y el bienqueriente incondicional. Yo soy la creación, la disolución y el sustento. Yo soy la reserva y la simiente, la Persona Suprema eterna”.
                                                                                                                                                     (Gita 9.18)
Arjuna responde asimismo confirmando las declaraciones del Señor:

param brahma param dhama
pavitram paramam bhavan
purusam sasvatam divyam
adidevam ajam vibhum

ahus tvam rsayah sarve
devarsir narada tatha
asito devalo vyasah
svayam caiva bravisi me

“Oh Señor, Tú eres la Verdad Absoluta Suprema, el refugio supremo y el salvador supremo. Todos los sabios prominentes como ser Devarsi Narada, Asita, Devala y Vyasa, Te han descrito como la Persona Suprema eternamente auto-manifiesta, auto-iluminadora, el fundamento de toda majestad todopoderosa y el origen de cuyo divino juego todo emana y ahora Tú estás presente ante mí declarando todo esto”.
                                                                                                                                              (Gita 10.12-13)
svayam evatmanatmanam
vettha tvam purusottama
bhuta-bhavana bhutesa
devadeva jagatpate

¡Oh Persona Suprema, Oh Padre universal, Oh Señor de todos los seres, Señor de todos los dioses, Señor del universo! Solo Tú puedes conocerTe verdaderamente a Ti Mismo a través de Tu potencia cognoscitiva pura”.
                                                                                                                                                   (Gita 10.15)

Atento a las conclusiones de los Upanisads, el Bhagavad-Gita expresa además:

nityo nityanam cetanas cetananam
eko bahunam vidadhati kaman
ye atmastham anupasyanti dhiras
tesam santih sasvati netaresam

“Solo existe un Ser Eterno Supremo entre todos los seres eternos; una sola entidad supremamente consciente entre todas las entidades conscientes. El es Aquel que cumplimenta los deseos de los muchos Sabios que meditan constantemente en El, sentado en Su trono, los que alcanzarán la perfección sempiterna; los demás, no”.
                                                                                                                          (Katha 2.2.13 y Svet.6.13)

La diferencia entre el Supremo y las almas individuales se establece además en los dos versos siguientes del Mundaka (3.1.12) y Svetasvatara Upanisads (4.6-7)

dva suparna sayujya sakhaya
samanam vrksam parisasvajate
tayor anyah pippalam svadv atty
anasnann anyo ‘bhicakasiti

samane vrkse puruso nimagno
‘nisaya socati muhyamanah
justam yada pasyaty anyam isam
asya manimãnam eti vita-sokah

“Dos amigos emplumados están sentados en el mismo árbol. Uno come las dulces fresas del árbol mientras que el otro solo observa. De la misma manera, en el árbol del cuerpo, el alma individual se sienta confundida, lamentándose constante y desamparadamente. Cuando se orienta sabiamente hacia su amigo (quien siempre es servido por los devotos), contemplándolo como su Señor, deja de lado su sufrimiento y realiza su glorioso derecho de nacimiento”.

La relación amorosa entre el Alma Suprema y el alma individual es asimismo eterna. En tal sentido, Krishna, el conocedor supremo del Veda, el objeto último del conocimiento Védico, y el autor original del Vedanta, habló amorosamente Sus enseñanzas más confidenciales y la esencia de toda la religión a Su querido amigo Arjuna, como sigue:

man-mana bhava mad-bhakto
mad-yaji mam namaskuru
mam evaisyasi satyam te
pratijane priyo’si me

“Siempre piensa en Mí, Adórame ocupándote en los servicios devocionales de oír y cantar, Sírveme en Mi forma deidad, Ofréceme tu propio ser y es seguro que llegarás a Mí. Yo te lo prometo sinceramente porque tú eres Mi amigo querido”.

sarva-dharmam parityajya
mam ekam saranam vraja
aham tvam sarva-papebhyo
moksayisyami ma sucah

“Abandonando todas las observancias religiosas relativas al sistema varnasrama, abandonando la adoración de todos los semidioses relativos a dichas actividades religiosas, ríndete exclusivamente a Mí. Está de más que temas ninguno de los malos efectos resultantes de no ejecutar los deberes permanentes y periódicos ordenados en la literatura Védica, pese a que fueron en definitiva dictados por Mí. Yo te libraré de cualesquiera pecados o impedimentos resulten de dicho descarte; no desesperes. Yo prometo por este medio que todo aquel que se entregue a Mí es liberado del pecado, es liberado del ciclo del nacimiento y la muerte repetidos y recibe todo lo que necesita para llegar a Mí”.
                                                                                                                                                   (Gita 18.66)
En otra parte del Gita, Krishna hace una promesa similar:

ananyas cintayanto mam
ye janah paryupasate
tesam nityabhiyuktanam
yoga-ksemam vahamy aham

Yo asumo personalmente toda la responsabilidad de adquirir y proteger todo lo que necesiten Mis devotos completamente dependientes. Ellos están siempre absortos en pensar solo en Mí, exclusivamente; ellos no desean nada sino estar unidos Conmigo para siempre” (9.22).

El Señor es tan afectuoso con Sus devotos exclusivos que El asume voluntariamente la responsabilidad por el mantenimiento de sus cuerpos, cuidando también de sus familias. El protege asimismo el bhajana del devoto, eliminando todos los obstáculos para su práctica. Seguidamente concede a los devotos la perfección de dicho bhajana (que es el tesoro del amor por Sí Mismo) y protege ese amor. Tal es el verdadero alcance de la declaración del Señor, yoga-ksemam vahamy ajam.


Fuente: "El Arte del Sadhana" de Srila B.P. Puri Goswami Maharaja.

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