"La ciencia del Yoga no ofrece ninguna nueva religión, ofrece una metodología. A través de ella puedes entenderte mejor en todos tus niveles, incluyendo tu bienestar físico, tus acciones, tu proceso mental, emociones y deseos. Además comprenderás cómo te relacionas con el mundo. Esta ciencia crea un puente entre las condiciones internas y externas de la vida. El yoga es una forma de mejorarte a ti mismo, de entender tus estados internos". - Swami Rama

martes, 28 de julio de 2015

EL YOGA PSICOFÍSICO por Ramiro Calle

Hatha Yoga 
 
El yoga psicofísico (hatha-yoga) es el sistema más perfecto que se ha concebido de acción armonizante sobre el cuerpo, sus funciones y energías. Dispone de un gran número de técnicas de purificación física y energética, en cuya realización también juega un papel importante la atención. Estas técnicas previenen contra desórdenes, regulan las funciones corporales, equilibran el sistema nervioso, estabilizan los principios vitales, mejoran la coordinación de cuerpo y mente y desarrollan la conciencia. Son prácticas ensayadas, elaboradas y verificadas a lo largo de muchos siglos; nada se ha dejado al azar, pues mediante ellas el yogui ha explorado minuciosamente su corporeidad y ha encontrado los medios para armonizar todos sus órganos, sistemas y funciones.
 
Las técnicas de las que se sirve el hatha-yoga, y que son minuciosamente aplicadas por el yogui sobre su cuerpo, son:
  • Los asanas o posiciones físicas.
  • El pranayama o técnicas de control respiratorio.
  • Los mudras y bandhas, o técnicas de aprovechamiento de la energía y de la acción neuromuscular.
  • Los shatkarmas o prácticas de limpieza corporal de gran alcance.
Estas antiguas prácticas no sólo tienden a mejorar el organismo, sino que también otorgan vitalidad, ordenan los campos de energía, combaten la mecanicidad y desautomatizan, colaboran en la contención del pensamiento incorrecto y ensanchan la conciencia.
 
Los Asanas
 Ramiro Calle en Sirsasana
 
Los asanas son determinadas posturas que el cuerpo adopta para ejercer una beneficiosa influencia sobre todos sus órganos y glándulas, sobre el sistema neuromuscular, sobre funciones muy diversas y sobre las energías, y armonizan también la función mental.
 
Los asanas o esquemas corporales también benefician todos los sistemas del cuerpo: el circulatorio, el respiratorio, el digestivo, el endocrino y el nervioso. Si existen numerosas posiciones es para alcanzar a todo el cuerpo y sus funciones, sin que ninguna zona pase desapercibida o ningún órgano inadvertido. Se favorece la integración cuerpo-mente, se seda el sistema nervioso y se pacifican las emociones. Abastecen de sangre todas las zonas del cuerpo, favorecen los tejidos, mejoran el funcionamiento cerebral, dotan de flexibilidad a la espina dorsal, los tendones y articulaciones, los músculos y nervios. Eliminan crispaciones y contracturas e inducen a una relajación más profunda y reparadora y, por tanto, más benéfica.
 
Previenen contra trastornos somáticos y psicosomáticos y colaboran en la resolución de desórdenes emocionales o psíquicos. Estas posiciones de yoga hacen que el cuerpo asuma posturas que de otro modo jamás adoptaría y así acceden a todo el organismo e influyen en él de forma beneficiosa. Asimismo, los asanas regulan la acción cardiaca y la tensión arterial, favorecen excepcionalmente todo el sistema locomotor y revitalizan el organismo. Previenen el envejecimiento prematuro y mantienen el cuerpo flexible y resistente.
 
Existen numerosas posturas, desde las más sencillas a otras más complicadas o difíciles. Una treintena de ellas son las más básicas y beneficiosas, ya las que por ello se debe dar prioridad.
 
La mayoría de las posturas básicas pueden ser practicadas por todas las personas, pues cada practicante conduce la postura hasta su límite razonable y con ello ésta ya desencadena todos sus beneficios. En la ejecución de las posturas del yoga hay que observar, preferiblemente, los siguientes requisitos:
 
. Se hace y deshace la postura con lentitud, conscientemente, evitando movimientos precipitados o bruscos.
 
. Se ejecuta la postura hasta el límite razonable y se mantiene el tiempo indicado, pues todas las posturas son estáticas mientras se mantienen.
 
. Si es posible, se efectúan respiraciones pausadas y por la nariz, sin otro tipo de restricción respiratoria.
 
. A la acción física debe siempre acompañarle la mental, o sea, que hay que permanecer muy atento durante la práctica, evitando en lo posible divagaciones mentales. La mente puede situarse en la zona que se indica como soporte para la concentración, o en la postura misma o en las sensaciones (estiramientos, presiones y otras) que se presentan durante la realización de la posición. De este modo la postura no sólo tiene implicaciones fisiológicas y energéticas, sino también mentales.
 
. Todos los esfuerzos deben ser bien medidos, paulatinos y jamás excesivos. El secreto del éxito no está en la urgencia ni en querer ir demasiado rápido, sino en la constancia al practicar.
 
Todas las posturas actúan de forma beneficiosa sobre el organismo. Para ello se sirven de estiramientos sostenidos y de presiones o masajes. Lo que define a las posturas del yoga es que éstas deben mantenerse durante cierto tiempo; con la práctica, el yogui va alargando, gradualmente, los tiempos de mantenimiento, y posturas que comenzaron, por ejemplo, manteniéndose treinta segundos, con perseverancia, pueden mantenerse durante dos o tres minutos. El genuino yoga psicofísico es el que utiliza las posiciones físicas de forma estática, o sea, no tiene carácter dinámico, ya que es manteniendo la postura como ésta actúa mucho más profundamente sobre el organismo y sus funciones; además, potencia también todas las funciones mentales y equilibra las emociones.
 
 Ramiro Calle en paschimottanasana
 Ramiro Calle en janusirsasana

 
 
 
Los estiramientos mantenidos tienen por finalidad:
 
. Estirar intensamente el músculo, y así lo alargan, lo flexibilizan, lo irrigan de sangre y eliminan sus crispaciones.
 
. Desbloquear, aliviar tensiones neuromusculares, inducir a una relajación más profunda.
 
. Aumentar la resistencia de todo el cuerpo, favorecer la espina dorsal, mejorar el riego sanguíneo en general, estimular el tono vital.
 
Las posturas son la ciencia de estirar y soltar, tensar y aflojar. Entre postura y postura es aconsejable (aunque no imprescindible) hacer una pausa de relajación. Ésta puede durar de treinta segundos a un minuto.
 
Las presiones o masajes son una especie de acupuntura natural, mediante los cuales se influye muy favorablemente sobre glándulas, órganos y vísceras, así como sobre los plexos nerviosos.
 
Estiramientos y masajes son beneficiosos para todo el cuerpo. En la mayoría de las posturas se producen simultáneamente estiramientos y masajes. Por ejemplo, las posturas de flexión hacia delante estiran vigorosamente toda la musculatura posterior del cuerpo y ejercen masaje sobre todos los órganos del abdomen, en tanto que las posiciones de flexión hacia atrás, estiran la musculatura anterior del cuerpo y ejercen masaje sobre la zona renal. Las posturas están perfectísimamente elaboradas y ensayadas para ir accediendo a todas las partes del cuerpo y beneficiándolas.
 
Aunque toda clasificación es en último término artificial, he venido utilizando desde hace muchos años, por conveniencia y claridad, una clasificación muy oportuna de los asanas, a fin de procurar los efectos más destacados de cada grupo de asanas:
  •  posturas de flexión hacia delante;
  •  posturas de flexión hacia atrás;
  •  posturas de flexión lateral;
  •  posturas de torsión;
  •  posturas de inversión;
  •  posturas de acción abdominal;
  •  posturas de acción general sobre el cuerpo, y
  •  otras posturas.
A éstas cabría añadir las posturas propias de la práctica de la meditación. De este modo, el practicante puede conocer los efectos generales de las posturas de cada grupo, aparte de los específicos de cada posición. También hay posturas de equilibrio, muy útiles para sincronizar mente y cuerpo y estimular la capacidad de concentración y el sentido del equilibrio.
 
Posturas de flexión hacia delante
 Ramiro Calle padahastasana
 
Las posiciones de este grupo (postura de la pinza, postura de extensión sobre la pierna, postura del triángulo invertido, por ejemplo) ejercen un profundo masaje sobre la región abdominal, mejorando el funcionamiento de los órganos y vísceras de la cavidad abdominal.
 
Estiran y revitalizan los músculos posteriores del cuerpo; dotan de elasticidad a la espina dorsal hacia delante; desbloquean y sedan el sistema nervioso autónomo; favorecen el recogimiento y el equilibrio emocional. Previenen contra trastornos digestivos, gastritis, dispepsia, estreñimiento, escoliosis, ansiedad e insomnio. Regulan la acción cardiaca y la tensión arterial.
 
Posturas de flexión hacia atrás
 
Estas posiciones (postura de la cobra, postura de masaje renal, postura del camello, por ejemplo) estiran y re vital izan todos los músculos anteriores del cuerpo y ejercen un profundo y benéfico masaje sobre la región lumbar, mejorando el funcionamiento de las glándulas suprarrenales y de los riñones. Dotan de flexibilidad a la columna vertebral hacia atrás y tonifican y fortalecen los músculos pectorales y abdominales. Potencian el funcionamiento cerebral, tonifican todos los pares de nervios espinales y la médula espinal. Activan los músculos respiratorios, favorecen la glándula tiroides, previenen contra el asma, algunos trastornos del aparato digestivo, la escoliosis, la psicastenia y el estrés.
 
Así como las posturas de flexión hacia delante invitan al recogimiento, las de flexión hacia atrás reportan un sentimiento de expansión. Las posturas de ambos grupos se complementan perfectamente para atender al organismo en todos los sentidos e ir manteniendo la espina dorsal resistente, equilibrada y joven.
 
Posturas de flexión lateral
 
Estos asanas (la postura sobre el costado, la postura de la media luna, por ejemplo) dotan de elasticidad a la espina dorsal hacia los lados, estiran y revitalizan los músculos y nervios intercostales, ejercen un beneficioso masaje sobre el páncreas, el hígado y el bazo; benefician los nervios espinales y los músculos deltoides, trapecio, hombros y brazos; estimulan la musculatura del cuello y los músculos de las extremidades inferiores; activan la acción cardiaca y mejoran el riego sanguíneo a todo el cuerpo.
 
En el niño favorecen el crecimiento y aumentan el apetito. Son posturas que previenen contra las tensiones generales del tronco, las contracturas y crispaciones, distendiendo, y produciendo una sensación de bienestar.
 
Posturas de torsión
 
Las posturas de este grupo (postura de torsión, media postura de Matyendra, por ejemplo) ejercen un estiramiento muy pronunciado sobre todos los músculos y nervios del tronco, mejorando el riego sanguíneo a los mismos. También sirven para tonificar los músculos y nervios de las piernas y el cuello. Son posturas excelentes para favorecer la espina dorsal y prevenir la escoliosis, el lumbago, la ciática y trastornos afines.
 
Procuran un profundo masaje de todas las vísceras abdominales y favorecen en las mujeres los ovarios y en los hombres la próstata. Previenen la indigestión, el colon irritable, las hemorroides y el estreñimiento. Activan el sistema circulatorio y aumentan la fortaleza corporal.
 
Posturas de inversión
 
Estas posturas (postura de la vela, postura sobre la cabeza, por ejemplo) favorecen enormemente el cerebro, al aportarle gran cantidad de sangre. Estimulan la acción de los órganos sensoriales y regulan el funcionamiento de la glándula tiroides. Fortalecen mucho la espina dorsal y en especial las vértebras cervicales.
 
Vigorizan los músculos de los brazos, los hombros y el cuello.
 
Descongestionan las venas de las piernas, descansándolas y previniendo contra varices. Estimulan la acción cardiaca y aumentan la capacidad de la memoria, la concentración y la atención.
 
Previenen los catarros nasales, la hipotensión, la psicastenia, la depresión, la dispersión mental y la falta de concentración. Tonifican y vigorizan el cuerpo en general.
 
Posturas de acción abdominal
 
Estas posiciones (la postura del nervio vajroli, la postura del ángulo recto, por ejemplo) inciden sobre el abdomen y favorecen sus órganos y su musculatura; la mayoría de ellas también inciden muy benéficamente sobre las regiones coccígea, sacra y lumbar. Combaten la adiposidad abdominal, el estreñimiento y algunos trastornos menores del aparato digestivo.
 
Posturas de acción general sobre el cuerpo
 
Este grupo de posturas (la postura del ave, la postura del pavo, por ejemplo) estimula todo el organismo y su acción se generaliza a todos los músculos y nervios.
 
Son por lo general posturas que desarrollan más esfuerzo cardiaco y que aumentan la capacidad de resistencia, acción y rendimiento del cuerpo. Mejoran el riego sanguíneo en general.
 
Posturas de equilibrio
 
Las posturas de equilibrio (la postura del árbol, por ejemplo), como su nombre indica, favorecen el equilibrio (muy útiles para niños) y aumentan la capacidad de concentración, mejorando la conexión mente-cuerpo. También suelen favorecer y fortalecer la musculatura de las extremidades inferiores.
 
Posturas de meditación
 
Son las posturas de las que se sirve el yogui para la práctica de la meditación (la postura perfecta, la postura del loto, por ejemplo), y aunque también aportan beneficios físicos (fortalecen la pelvis y el hueso sacro, dotan de flexibilidad a las articulaciones de las piernas, etcétera), son las más apropiadas para estabilizar el cuerpo e inmovilizarlo y mantener la espina dorsal y la cabeza erguidas. Se vienen utilizando desde hace siglos para la práctica de la interiorización y la meditación.
 
La más sencilla, que está al alcance de todo el mundo, es la denominada postura del sastre, que exige sólo el cruce normal de piernas, evitándose cualquier esfuerzo de las mismas. Cuando se utilizan estas posturas para la meditación, el practicante también puede introducir un cojín bajo las nalgas, lo que le permitirá estar más cómodamente erguido. Lo importante es irse ejercitando en lograr mantener la inmovilidad el mayor tiempo posible.
 
Las diversas posturas se van encargando de abastecer de sangre todo el organismo y de ejercer influencia sobre las diversas glándulas.
 
El doctor Lohmann declara que «estos ejercicios de hatha-yoga no sólo son útiles para finalidades higiénicas (físicas y psíquicas), funcionales o estéticas -es decir, para la conservación de la salud, obtención del equilibrio y prolongación de la juventud-, sino que también pueden ser usados con fines terapéuticos, o sea, para eliminar trastornos y combatir afecciones o predisposiciones mórbidas, desde la ansiedad hasta las distonías neurovegetativas, de la mala digestión a la constipación, del insomnio a las desviaciones de columna vertebral, etcétera».
 
Todas las posturas favorecen el aparato locomotor. La doctora Ángela Corral -durante muchos años ella misma practicante de yoga- explica: «Las posturas del yoga son de gran utilidad para los problemas de rigidez de columna, así como la relajación y la respiración lo son para los pulmones y el corazón, que sufren por esa rigidez de columna esanquilopoyética, porque es como si dichos órganos se hallaran en una coraza, sin la suficiente capacidad de expansión. Las posturas nos ayudan a resolver contracturas, desviaciones de la columna, ya sean constitucionales o adquiridas (escoliosis), y dolores de la columna; flexibilizan las articulaciones, que todos las tenemos oxidadas, pero que atañen de forma muy especial a las personas con patología, y, en suma, ayudan a curar, prevenir y rehabilitar muchos trastornos del aparato locomotor».
 
 Ramiro Calle en salabhasana
 
El pranayama
 
Prana es la fuerza vital, el impulso de vida, el hálito o aliento. Es la energía que todo lo anima y que en el ser humano rige todas las operaciones físicas, psicosomáticas y mentales. Mente y prana están interconectados y el control sobre el prana hace posible el dominio de la mente; regulando la respiración, que es también prana, se conquista la actividad mental. Todos los procesos psicofísicos funcionan por la acción del prana o fuerza vital.
 
El yoga es la reunificación de las energías, para ponerlas al servicio de la integración psicosomática y la libertad interior. El yogui aprende a trabajar con su fuerza vital, a reorientarla, canalizarla e instrumentalizarla sabiamente. Cuando la energía no fluye libremente, pueden surgir desórdenes somáticos o mentales. El prana está en la sangre, en las células, en el aliento, en los órganos sensoriales y en todas las funciones mentales. Es el impulso de vida. El equilibrio de la energía favorece la óptima salud y la longevidad, potencia el sistema inmunitario y previene contra enfermedades, armoniza psíquicamente y ordena las emociones.
 
Todas las técnicas del yoga psicofísico también tienden a armonizar el prana, porque este es la fuente de vida. Es necesario conseguir que la fuerza vital fluya libremente por los nervios y canales de energía, superando bloqueos y cortocircuitos. Los hábitos negativos, las emociones insanas y los pensamientos nocivos perturban la armonía del prana y provocan desórdenes de mayor o menor gravedad. El control sobre la respiración es uno de los modos más eficientes para intensificar, canalizar y armonizar el prana, y asimismo regular perfectamente los principios vitales del organismo. Se consigue así una favorable acción orgánica y mental. El prana es el que hace también posibles todas las funciones corporales, incluso las aparentemente más nimias, como el bostezo.
 
Los yoguis, desde hace ya milenios, descubrieron aspectos muy interesantes relacionados con la respiración, como que se puede aprender a controlarla exhaustivamente y mejorar así la salud; que cuando se respira con conciencia y regulando bien la respiración se intensifica la vitalidad, se aumentan las defensas del organismo, se potencian las facultades internas; que mediante el dominio sobre la respiración se combate la dispersión mental y se pacifican las emociones; que existe una estrechísima interconexión entre la respiración y los estados anímicos y que a cada estado anímico corresponde un modo de respirar, de la misma forma que imponiéndose un control respiratorio específico se generan sus correspondientes estados anímicos; que pausando y restringiendo la respiración se armoniza el sistema nervioso autónomo; que a través de los controles respiratorios se eliminan impurezas de todo tipo, se favorecen los pulmones y el corazón, se previenen trastornos diversos, se combaten desórdenes psicosomáticos y emocionales, se regula la tensión arterial y se alerta la conciencia.
 
No hay nadie para el que no sea muy beneficioso el aprendizaje de la respiración. Los antiguos sabios de Oriente insistían en la necesidad de aprender a respirar desde corta edad. El equilibrio respiratorio conduce a la armonía psicosomática. Para los yoguis la salud perfecta no puede existir si no hay un gran equilibrio energético estimulado por la ejercitación respiratoria. El Control sobre la respiración se torna una herramienta extraordinariamente útil para incidir favorablemente sobre el cuerpo y las funciones mentales. El yogui aprovecha la respiración como fuente de vitalidad y buena salud, pero también como instrumento para ir controlando la actividad mental y conectando con
 
la «realidad» que está instalada en la fuente de los pensamientos. Toda persona que practique el control respiratorio experimentará estados mentales de paz y vaciamiento.
 
Pranayama quiere decir controlo regulación del prana, es decir, del aliento o la respiración. Existen numerosas técnicas de control respiratorio en el hatha-yoga, que enseñan al yogui a dominar estrechamente su respiración y matrimoniar armónicamente la psique y la respiración. Cada técnica respiratoria tiene sus requisitos y observancias, pero la mayoría de estos procedimientos, aunque no todos, utilizan tres fases en la respiración: la
 
inhalación, la retención del aire y la exhalación, y muchos de ellos especifican que la exhalación debe ser muy lenta y durar por lo menos el doble de tiempo que la inhalación. La retención del aliento y la exhalación lenta no solamente regulan muy estrechamente y favorecen determinadas funciones orgánicas (y por supuesto la cardiaca y cerebral), sino que permiten un firme control sobre la actividad mental.
 
Mudras y bandhas
 
Mudra significa «sello» y bandha, «fijar». Los mudras son técnicas para «sellar» la energía, o sea, para contenerla, controlarla, almacenarla o propulsarla. Así se purifican los conductos de energía, se tonifican los plexos y se potencia la acción y beneficios de los ejercicios de pranayama (control respiratorio).
 
Hay mudras que se pueden aplicar independientemente o bien asociados a la ejecución del pranayama, como veremos en la parte práctica. Los bandhas, por su parte, son procedimientos de control y acción neuromuscular. Tanto los mudras como los bandhas tratan de acceder a todo el cuerpo, a sus funciones y energías, y aunque algunas de estas técnicas son de fácil ejecución, otras requieren una práctica perseverante para poder efectuarlas con pericia. Todas procuran también salud, armonía y resistencia. Son métodos muy refinados de control de músculos que por lo general no se controlan conscientemente, y también de lo que me atrevería a denominar casi una «ingeniería» energética.
 
Shatkarmas
 
Son un conjunto de prácticas muy elaboradas y largamente verificadas para higienizar y purificar el organismo tanto por dentro como por fuera, sin que haya zona que no sea sometida a una minuciosa limpieza: lengua, oídos, fosas nasales, laringe, colon, etcétera. Forman seis grupos:
 
1) Dhauti: limpieza de la boca, la garganta y el recto.
2) Basti: limpieza de los intestinos.
3) Neti: limpieza de las fosas nasales.
4) Nauli: purificación intestinal.
5) Trataka: limpieza de los glóbulos oculares.
6) Kapalabhati: limpieza de los senos frontales.
 
Aunque algunos de estos métodos de higiene pueden ser perfectamente suplidos por las más modernas prácticas higiénicas, otros han demostrado tal eficacia y son tan fáciles de aplicar que pueden seguir utilizándose con gran beneficio. La limpieza de las fosas nasales (neti) es especialmente útil para la ejecución de las técnicas de control respiratorio.
 
Todos los métodos del hatha-yoga atienden debida y esmeradamente al cuerpo, a fin de que al estar más armonizado también favorezca el equilibrio de la mente. Pero el mismo trabajo minucioso sobre el cuerpo ya es una forma de yoga mental, donde se acentúa el poder de la conciencia. No hay persona que no pueda hallar ayuda en la práctica del hatha-yoga, e incluso aquellas que por lesiones muy graves no pudieran practicar los asanas siempre podrán beneficiarse, y mucho, de las técnicas de respiración y de relajación.
 
 
Fuente: "El Gran Libro de Yoga" - Ramiro Calle

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